El Comienzo

El lejano comienzo 

Buenos Aires, 17 de Abril 2.010

Todo comenzó hace quince años, el día que cumplí 35 años, el 13 de Junio de 1995. Ese día Adrián, el marido de mi madre que nos crió a mi hermana Gabriela y a mí como si fuéramos sus hijos y al que quise como si fuera mi padre murió delante nuestro, en ese día de festejo familiar.

En los diez meses siguientes tuvimos dos muertes más en la familia, ambas muy cercanas. Primero murió mi tío Leo tras una corta y fulminante enfermedad, y el 17 de Abril de 1996 ( hoy se cumplen 14 años exactamente ) murió mi madre Sumak, que ya estaba enferma desde hacía unos tres años antes.

Como suele pasar en la vida, esas tres muertes se mezclaron con la celebración del nacimiento de una nueva vida en la familia. En ese triste período Caro, mi mujer, llevó a término su segundo embarazo y vivimos la gran alegría del nacimiento de Clara, que completó nuestra paternidad luego de ocho años de casados.

Tuvimos la gracia divina de darle un motivo de alegría a mi querida madre, que ya estaba en proceso de enfermedad terminal. Ese último tiempo pudo disfrutar de la beba y de nuestro hijo Ignacio que había nacido tres años antes.

En esos días de emociones fuertes, se fueron gestando y produciendo grandes cambios interiores, que empezaron a asentarse y a dar frutos luego de la muerte de mamá.

La manera como ella afrontó el proceso de su enfermedad terminal, la muerte de su hermano Leo y la del que fue su marido durante veintisiete años, sembraron en mí una necesidad de compartir esa experiencia.

En un primer momento sentí que quería compartirla con enfermos y sus familiares. Mientras pensaba en cómo llevar adelante ese proyecto, simultáneamente se fue produciendo dentro mío un renacimiento de mi fe cristiana.

Poco tiempo después ya quedaba definida la idea de mi misión personal desde el punto de vista espiritual.

Soñé con crear una asociación que ayudara a sus miembros y a otras personas a adquirir, recuperar o mantener su fortaleza espiritual y a mantener viva su fe cristiana.

Desde ese momento consideré de gran importancia transmitir y difundir el aporte testimonial de los que podemos contar experiencias positivas propias o de otros en esa búsqueda interior.

Me propuse la misión de colaborar para que los que queramos hacerlo dispongamos de un medio para que podamos compartir vivencias personales y aportar contenidos enriquecedores que sirvan de apoyo y de estímulo a nosotros mismos y a cualquiera que lo necesite, para aceptar y sobrellevar situaciones difíciles, para cambiar actitudes y comportamientos, para resolver crisis y conflictos de relaciones personales.

Durante los quince años pasados he hecho algunos aportes que apuntaron a llevar adelante esos objetivos y conté con la colaboración de varias personas.

Mi meta personal actual es poner definitivamente en marcha la asociación con el aporte de los que quieran colaborar a llevarla adelante, para hacerle llegar nuestra ayuda a la mayor cantidad posible de personas.

Aspiro a que lo que nos podamos aportar mutuamente nos ayude a todos a vivir con más amor a nuestros prójimos, con paz interior y mayor solidaridad, respeto, comprensión, tolerancia y armonía.

Javier Serrano Agüero

DNI 14.069.597

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