Motivaciones

La idea inicial surgió hace algunos años luego de ser testigo presencial de la muy buena actitud con la cual mi madre afrontaba de una manera digna, con gran entereza y aceptación la enfermedad terminal que la llevó a su muerte luego de un proceso de aproximadamente tres años.

Su fortaleza de espíritu manifestada en su actitud serena y sin victimizarse, que le permitió aprovechar cada oportunidad que tuvo para dar su cariño y afecto a quienes la acompañaban diariamente o a los que acudían a visitarla, hizo mucho más fácil a todos sobrellevar la situación, hacerle compañía y poder brindarle cariño y amor, ya que nadie se sentía incómodo al visitarla.

Mi primera intención fue compartir esa experiencia enriquecedora y consoladora con otras personas que estuvieran pasando una situación similar.

No puedo asegurar que mi madre se haya apoyado también en su fe para sobrellevar con tanto aplomo su difícil situación, pero me consta que muchas personas le acercaron estampas y otras imágenes religiosas que la acompañaron hasta el final.

Algunas de esas personas de fe también me apoyaron a mí acercándome a la Misa y a la oración durante esos tiempos difíciles, especialmente mi querido amigo Pablo, y durante mi proceso de duelo empecé a vivir un cambio interior, que me llevó a una conversión de mi corazón y que me permitió acercarme a Dios mientras revivía mi fe cristiana dormida. Ese resurgir espiritual me ayudó mucho durante mi duelo, y me llevó a moldear mi idea de vincular la Fortaleza Espiritual con la Fe Viva.

Mi conversión interior me permitió redescubrir a Jesús y desde entonces disfruto de participar en la Misa, de la eucaristía, de la lectura de los Evangelios, etc., e intento vivir comprometido con mi fe. Hace ya unos diez años me preparé y recibí el sacramento de la Confirmación. Siento que tengo una misión que cumplir ayudando a otras personas a acercarse a Dios, dando testimonio a partir de mis propias vivencias.

Mi experiencia personal me llevó a la convicción de que si uno está abierto a recuperar la fe y/o mantenerla viva o es ayudado para que intente acercarse a Dios, puede vivir un crecimiento interior y aumentar la fortaleza espiritual, especialmente para afrontar situaciones de crisis.

Por eso quiero transmitir y compartir con los demás que en mi opinión, el abrir nuestro corazón para buscar encontrar a Dios, seguir el ejemplo y las enseñanzas de Jesús, apoyarnos en la oración y los sacramentos, y confiar en la intercesión de María, son medios que nos allanan el camino a la paz interior, que alimentan nuestra fe, esperanza y amor hacia los demás, y que fortalecen nuestros espíritus para crecer, cambiar, adaptarnos o superar las dificultades.

De esa manera se nos hace más fácil perdonar, cambiar actitudes perjudiciales, sortear desencuentros afectivos, superar dificultades, y estar mejor preparados para aceptar situaciones dolorosas y afrontar adversidades y sufrimientos.

Esa es mi experiencia personal, por eso mi intención es sembrar este mensaje como semilla de amor, para que otras personas también puedan vivirlo en forma plena. Sé que el cambio interior o la sanación de heridas espirituales son procesos vivenciales íntimos, exclusivamente personales, pero también creo que pueden ser apoyados.

Por eso quiero compartir la Palabra de Dios, reflexiones, textos, nuestras oraciones y testimonios, con toda persona que se acerque ávida de robustecer su espíritu y su fe, y así ayudarla a encarar el futuro con esperanza.

Javier Serrano Agüero

Agosto 2.012

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