¡ Felíz Navidad para todos !

Queridos amigos,

Les escribo hoy para compartir con uds. las vísperas de la celebración de un nuevo nacimiento de Jesús.

Nos quedan aún unas horas para celebrar en familia la Nochebuena. Me imagino que hoy muchos de uds. seguirán muy ocupados preparando la comida de la noche, comprando los últimos regalos y haciendo algunos llamados o escribiendo con cariño a los seres queridos que no pasarán la noche con uds.

Quiero compartir con uds. algunas reflexiones, para que las puedan tener presentes hoy si tienen tiempo de leerlas o en el futuro, si las consideraran de utilidad.

Como siempre, la de hoy será una noche especial, con muchos matices, algunos alegres y agradables, pero también para muchos de uds. y para mí tendrá un dejo de tristeza y nostalgia.

Esta noche será ideal para disfrutar a nuestros seres queridos más grandes, sabiendo que puede que no sean muchas Nochebuenas más las que podamos compartir con ellos. Será un muy buen momento para expresarles mucho afecto y amor, y si fuera el caso, dejar de lado al menos por hoy los posibles desencuentros, broncas y enojos, y celebrar juntos en paz !!!!!

También será una oportunidad para recordar a nuestros afectos que ya no están físicamente con nosotros. Aunque su ausencia nos produzca tristeza, es agradable sentirlos hoy un poco más cerca, más presentes, pensando que están en el Cielo. En medio de la tristeza y un posible dolor que puedan sentir hoy, les deseo que puedan sentir el consuelo y la esperanza  de que en algún momento los volverán a encontrar. A mí me alivia mucho el dolor y la pena.

De acuerdo a cómo los vivamos, hoy y mañana podrán ser días muy especiales para nuestra vida espiritual y religiosa futura.

Una buena confesión nos puede ayudar a sentir paz de espíritu y a predisponernos mejor para recibir más intensamente a Jesús una vez más.

Reflexionar sobre el lugar que ocupa Jesús en nuestra vida espiritual, y pensar qué queremos a futuro de esa relación de amor y amistad también podrá ser muy importante para nuestra vida interior en un nuevo año próximo a iniciarse. Sentirlo a Jesús vivo junto a nosotros, acompañándonos en nuestro peregrinar terrenal es una gracia, pero pensemos que nuestra actitud y compromiso interior también tienen una gran importancia si deseamos tener una relación cercana con Él.

Les deseo de todo corazón de que ésta nueva Navidad renueve sus almas y los acerque más afectivamente a las personas con los cuales tengan algunas dificultades, para que puedan regalarles amor a todos sus seres queridos, y que se propongan o renueven su compromiso de ser buenos y generosos con sus prójimos, siguiendo el ejemplo de Jesús y sintiendo su presencia y cercanía amorosa para que los inspire.

¡¡¡ Que Dios los bendiga a todos !!!!

Besos y abrazos para todos,

Javier Serrano

24 de Diciembre 2014

Llega la Navidad, recibamos a Jesús

Gracias a Dios, llegó un poco de calma a nuestros corazones después de tantas emociones traumáticas. Aprovechemos esta tranquilidad para acercar nuestro espíritu a Jesús, para estar mejor preparados para darle nuevamente la bienvenida a nuestras almas. Que el señor nos ayude a purificar nuestros pensamientos y nuestras acciones. Que nos permita ver las situaciones a través de los anteojos del amor, el respeto, la tolerancia, el perdón, la humildad y el afecto.

Si tuviéramos que recomponer una relación con alguien, este es un buen momento para hacerlo. Si podemos acercarnos a alguien que necesite afecto, no dudemos en brindarlo. Si queremos sentirnos cerca de nuestros amigos, un mail o un llamado nos darán esa oportunidad.

Que lindo sería si todos pudiésemos abrir nuestros corazones y dejásemos que se bañen de amor a nuestros prójimos. Ojalá que podamos ser capaces de expresar ese amor. Que podamos pedir perdón o aceptar un pedido de disculpas. La decisión es nuestra. Podemos recibirlo a Jesús sintiendo su presencia en nuestros espíritus. Podemos darle gracias por acompañarnos y guiarnos. Podemos encomendarle que acompañe a nuestros seres queridos que ya han partido, y podemos decirle que nos gustaría recibir su paz, para que como él, podamos iluminar las vidas de quienes nos rodean.

Agradezco muchísimo los mensajes que me enviaron en estos días con sus mejores deseos para estas fiestas. Hoy quiero compartir esos buenos deseos con todos Uds. Les deseo a todos una Feliz Navidad.

Con mucho amor, Javier

24 de Diciembre 2001

Palabras de Juan Pablo II en Nochebuena

El Niño, respuesta que disipa el miedo actual

Preside la misa de Navidad en la Basílica de San Pedro

CIUDAD DEL VATICANO, 25 diciembre 2001 (ZENIT.org).-

En medio de los temores que se apoderan del escenario internacional, Juan Pablo II lanzó un vigoroso mensaje de esperanza en el amor de Dios hecho Niño, al presidir la misa de Navidad.

La promesa de paz traída por Jesús parece contrastar «con la realidad histórica en que vivimos», constató el Papa. «Si escuchamos las tristes noticias de las crónicas, estas palabras de luz y esperanza parecen hablar de ensueños –añadió–. Pero aquí reside precisamente el reto de la fe, que convierte este anuncio en consolador y, al mismo tiempo, exigente».

Escuchaban al pontífice unos ocho mil fieles, que llenaban el templo más grande de la cristiandad, tras haberse sometido a estrictos controles de seguridad realizados por la Policía italiana ante el miedo de posibles atentados.

«La fe nos hace sentirnos rodeados por el tierno amor de Dios, a la vez que nos compromete en el amor efectivo a Dios y a los hermanos», afirmó el pontífice durante la homilía pronunciada con voz firme y grave, transmitida a todo el mundo por televisión.

El momento más emocionante de la celebración tuvo lugar cuando el Papa dio su bendición a doce niños con trajes tradicionales llevando en su manos cálices dorados, en representación de los diferentes pueblos del planeta. Un Karol Wojtyla sonriente les besó en la frente y les acarició la mejilla.

Durante la homilía, reconoció que «en esta Navidad, nuestros corazones están preocupados e inquietos por la persistencia en muchas regiones del mundo de la guerra, de tensiones sociales y de la penuria en que se encuentran muchos seres humanos. Todos buscamos una respuesta que nos tranquilice».

El Niño Jesús, anunciado por el profeta Isaías como «Príncipe de la paz», «tiene la respuesta que puede disipar nuestros miedos y dar nuevo vigor a nuestras esperanzas», respondió Juan Pablo II.

«Al igual que los pastores –siguió diciendo el pontífice–, también nosotros hemos de sentir en esta noche extraordinaria el deseo de comunicar a los demás la alegría del encuentro con este “Niño envuelto en pañales”, en el cual se revela el poder salvador del Omnipotente».

«No podemos limitarnos a contemplar extasiados al Mesías que yace en el pesebre, olvidando el compromiso de ser sus testigos», afirmó. «Debemos volver gozosos de la gruta de Belén para contar por doquier el prodigio del que hemos sido testigos. ¡Hemos encontrado la luz y la vida! En Él se nos ha dado el amor», concluyó.

Tras la homilía, durante la oración de los fieles se elevaron plegarias entre otros idiomas en ruso, suajili, alemán y filipino.

«Judíos, musulmanes y cristianos se refieren todos a Abraham», constataba la oración pronunciada por una peregrina francesa. «¡Que hagan todo lo posible para que el nombre de Dios nunca sea utilizado para justificar acciones de muerte! ¡Que contribuyan juntos en la solución pacífica de los problemas y tensiones ligados a la tierra, a la distribución de los bienes y a la convivencia!».


Extraído del Portal Católico www.ZENIT.org

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Jesús ha nacido

Ya está. Ya se ha producido una vez más, al igual que viene ocurriendo desde hace dos mil años. Jesús ha vuelto a nacer.

Sus enseñanzas y la esperanza en sus promesas se han renovado en millones de seres humanos en todo el mundo. La fe en Dios se ha realimentado.

Para los que lo buscamos, el encuentro con Él siempre es un momento trascendente en nuestras vidas. Nos acerca a una realidad amorosa y de paz interior más allá de nuestra comprensión; coloca a nuestro espíritu en una dimensión distinta, donde podemos vislumbrar el cielo.

Para los que hoy sólo se plantean algunas inquietudes respecto a Él, también esa semilla de interés puede abrirlos en el futuro a vivencias que por ahora no imaginan. La clave para el acercamiento está en el corazón, no en la razón.

La razón nos puede acercar a Jesús hasta llegar al límite de los misterios. Ella por sí sola no va a encontrar todas las respuestas a nuestras preguntas.

Los creyentes maduramos nuestra fe a partir de los cuestionamientos, pero siempre es nuestro corazón abierto a lo invisible el que nos guía e ilumina nuestra alma.

El corazón es el que entiende del amor puro y fraterno; es el que posibilita y disfruta los beneficios del dar y recibir, del perdonar y ser perdonado.

Jesús siempre habló a los corazones, y si su influencia en los hombres ha perdurado por aproximadamente diez mil generaciones, es porque su mensaje llega a lo profundo de nuestro ser.

Alguno puede plantear que no cree en Jesús porque no cree en sus milagros y su resurrección. Yo me pregunto, ¿ podemos afirmar que Jesús realmente ha muerto, si su mensaje de amor sigue hoy vigente y renace cada Navidad ? ¿No es milagroso que millones de personas lo vivan así, en medio de un mundo tan racional y distraído en asuntos terrenales ?

Ojalá que el interés en su vida y su influencia en la vida de la gente o el replanteo de sentimientos propios se hayan reiniciado en muchísimas personas en ésta Navidad, y que el amor a nuestros prójimos haya vuelto a ser colocado entre las prioridades de muchos.

Jesús, dos mil años después sigue vivo sembrando y cosechando en los corazones.

Con mucho amor, Javier

25 de Diciembre 2001

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